Pero con la influencia neoclásica de finales del siglo XIX se eliminaron los aleros y las casas comenzaron a parecer cajas, que a mediados del XX se volvieron, con la vulgarización de la arquitectura moderna, las muy criticadas “cajas de zapatos”, repetidas ad nauseam, que los malos arquitectos de ahora nuevamente vuelven a “estilar”, que no diseñar, mas preocupados por imágenes y volúmenes que por espacios y ambientes. Y hay quienes, imitando a Frank Gehry, cortan, estrujan y aplastan sus cajas, o que las sacuden formando olas.

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